viernes, 5 de octubre de 2007

¨De regreso a Oktubre¨por el Suplemento Joven















Nota publicada hoy por el Suplemento Joven del diario El Dia sobre la salida del disco ¨De Regreso a Oktubre¨ donde primero se habla sobre la produccion y la conferencia de prensa llevada a cabo el martes en el rectorado de la Universidad y a continuacion la critica del disco.


La ciudad Redonda
Uno de los discos más emblemáticos de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota tiene versión platense. Un puñado de artistas locales recogió el guante arrojado por el sello discográfico de la UNLP y celebra la mayoría de edad de Oktubre recreándolo sin prejuicios ni temores. Con ustedes, los intérpretes
"De regreso a Oktubre" es la cuarta edición del sello discográfico Discos Universidad, cuyo antecedente en el campo del rock-pop es el elogiado "Tomo lo que encuentro-19 versiones de Virus" (2004). Según se explicó desde la producción -a cargo del periodista Oscar Jalil, el ingeniero de sonido Alfredo Calvelo y el músico Federico Mutinelli-, el álbum contiene interpretaciones -"coherentes con el estilo y estética" de las bandas participantes- de las canciones incluidas en el segundo disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, editado en 1986 con nueve canciones.El material será distribuido por la escudería Ultrapop, "lo que garantiza su llegada a todo el país". Y se podrá adquirir en los eventos que organice FM Universidad. Durante la presentación oficial que tuvo lugar el martes pasado, en la sala de Consejo Superior del Rectorado de la UNLP, Jalil describió al disco elegido como "el más platense, quizás por la inolvidable gráfica de Rocambole", y lo consideró de lo "más representativo" de los Redondos: "se venía la oscuridad y el final de la primavera democrática, y la lírica del Indio -adelantada como siempre- supo reflejarlo como ninguna".Jalil se esforzó por dejar en claro que el disco "no es un homenaje o tributo" -algo que en los hechos es imposible de desmentir o confirmar- y que la objetividad es virtualmente inalcanzable a la hora de seleccionar artistas: "tal vez hayamos sido arbitrarios" reconoció, "pero no se puede conformar a todo el mundo. Si quisiéramos eso, en lugar de una radio tendríamos una sociedad de fomento. De todos modos, el proceso estuvo abierto; hubieron bandas que desaparecieron; otras -como Guasones y Adicta- que no pudieron estar; otras a las que les asignamos un tema determinado -Crema del Cielo, Negusa Negast-; y otras -como Sr.Tomate- que acercaron su demo y gustó tanto que quedaron".Con el disco en la calle, y su sitio web en construcción -www.deregresoaoktubre.com.ar-, la polémica ahora crece en el fértil terreno de blogs y fotologs, encendida, entre egos heridos y susceptibilidades a flor de piel, e incluso con arengas que rozan la provocación física. Basta "googlear" para ser testigo de la sabrosa disputa; es el mundo Redondo que todo lo amplifica. Sin embargo, nada es tan serio. Lo sabe Rocambole, autorizado como muy pocos para admitir como "verdades relativas" las que integran ese "testamento en el que creen de manera desaforada tantos jóvenes y no tan", tal cual lo expresa en el sentido y equilibrado texto que acompaña el disco.¿Qué opinan los Redondos? Bueno, Skay todavía no escuchó el disco, pero "le pareció bien la idea"; del Indio, nada se sabe. Rocambole textual, de nuevo: "es para mí fuente de orgullo y tranquilidad mental saber que Oktubre -ese disco lejano del que participé desde el lugar del dibujante-, sea aún un motivo de inspiración de las mejores jóvenes bandas de La Plata; lo que dicho por mí significa, en la mayoría de los casos, las mejores del país".

F.L.

Música para camaleones
Ese "ladren lo que ladren los demás" con que Hernán Heguiabere cierra, desde su propia cápsula temporal, "De estos polvos futuros lodos" -bonus track final de "De regreso a Oktubre"- no deja de ser una declaración de principios. No hay en este álbum fanatismos desmedidos, adoraciones paganas o iconoclasias vacías de contenido. Nadie se besa la camiseta -ni siquiera aquellos que a priori podrían haber apelado a una sintonía natural con el "savoir-faire" ricotero-, pero nadie miente que "todos los partidos son iguales". Los artistas que participaron en el proyecto -nueve bandas, dos solistas, un dibujante- hicieron lo que se les dio la gana, y tuvieron ganas de hacerlo. Claro, a algunos le salió mejor que a otros.Tal como ocurrió hace tres años con "Tomo lo que encuentro", el disco que incluyó 19 versiones de Virus, los participantes se esforzaron por modelar los temas de Oktubre hasta que sonaran con naturalidad a la manera de cada intérprete, como si desde siempre formaran parte de sus habituales repertorios -ésos que hay que descubrir, si es que para algo sirven estas compilaciones-.La apuesta queda clara desde los primeros segundos: en "Fuegos de octubre", Ideal convierte la épica de estadios en otra de boliche, con tracción cien por ciento maquinal -apenas decorada por unos apuntes de guitarra á la "bond". Eurodisco efectivo y cantable, con menos ironía que firme convicción electropop. Acto seguido, Villelisa modifica líneas melódicas y riffs, cambia el sujeto de la letra y la polaridad de "Preso en mi ciudad", hacia un pop guitarrero, algo despreocupado que rinde muy bien en el estribillo -el "ahora ya no llora..."-, y un poco menos en las estrofas.En manos de los hiperactivos Tranquiloenano, el excepcional "Música para pastillas" pone quinta -haciendo caso literalmente al "rápido" sugerido por el coro en el original- entre el power trío, el hardcore melódico según Foo Fighters y cascadas de guitarras filosas. Después, a puro efecto, con loops, sobregrabaciones infinitas de guitarras y voces, con tanto de Marilyn Manson y NIN como de heavy argento setentista, "Semen-up" -Don Lunfardo- se yergue como una de las versiones más jugadas. El cantante Luciano Angeleri, sin la mochila de la arenga en continuado, entrega una de las mejores interpretaciones del disco, pura furia siniestra.Desde allí, sólo queda bajar. Y lo hace suavemente Fernanda López Camelo, que bucea y blusea en "Divina TV führer" con rasguidos lánguidos, pianos Rhodes, ecos y reverberaciones por doquier -que a la postre quizás fragmentan demasiado el tema-; en busca de la elegancia, oscila entre las baladas de "Pescado II" y los clásicos platenses Mister América."Motorpsico", por los astutos y aplomados Negusa Negast, pasa a la cadencia jamaiquina como por un tubo -más probablemente, un caño-. La eficiente extrapolación de riffs y melodías, variando pulso e instrumentación, conservando el saxo y agregando coros, redunda en un corte de difusión hecho y derecho como ninguno de los otros, que elige dejar a un lado el factor sorpresa.Crema del Cielo, por su parte, sustituye la crispación "anarcotizada" del "pogo más grande del mundo" por una danza narcótica: guitarras relajadas, violines paseanderos, trompetas, un vibráfono ubicuo y una batería de "film noir" invocan el espíritu de los enormes Tindersticks, y resuenan en la misma frecuencia que el ibérico Nacho Vegas. Todo en cámara lenta, demostrando que un plan simple puede concretarse perfectamente si los cómplices permanecen concentrados. En el track siguiente, "Canción para naufragios", Mostruo! le baja dos minutos y medio a la criatura de Solari-Beilinson, con rock nervioso, velocidad y economía de recursos. La entrega y el particular timbre del muy buen cantante que es Kubilai Medina le agregan vuelo a una versión que encontrará en vivo su hábitat ideal.Los favoritos indie Sr.Tomate justifican con creces su inclusión en la grilla con la relectura de "Ya nadie va a escuchar tu remera". Modulan con el bajo, decoran con trompetas, cellos y armónicas un fogón folk que se estira lúdico en un clima de fin de fiesta, cuando se caen las guirnaldas y amanece. Alta fidelidad, con la cantante Poli en un intrigante limbo personal.Párrafo aparte para los "bonus tracks", menos sometidos por su propia naturaleza -no se difundieron versiones en estudio de los originales- al oído siempre ingrato de las comparaciones. Encías Sangrantes yuxtapone en "El regreso de Mao" cuarteto, ska, cumbia "conurbánica", reggae punkie y reggaetón, un cocoliche alterlatino y bailable que no le sienta tan mal a la barroca y apenas escatológica letra del Indio. Y Hernán Heguiabere hace suya en todo sentido la oscura y atractiva "De estos polvos futuros lodos", caja de ritmos precaria y bajo confuso mediante; con su eterno barítono, el ¿ex? cantante de El César dice más acerca de sí mismo que acerca de los Redondos, y cierra en gran forma el círculo iniciado 45 minutos antes. Tres cuartos de hora que no son ni más ni menos que una hoja de ruta; algunos la tendrán en su living, otros no. La música nunca sobra.

Francisco Lagomarsino.

No hay comentarios: